martes, 28 de agosto de 2007

QUE DIOS ES DIOS?

En todas las religiones cada uno pone su Dios como el Verdadero, e incluso teniendo muchas el mismo Libro como referencia, la Biblia, hay cientos de visiones diferentes de como interpretarla.
A mi desde pequeño me fascino su lectura, aunque hoy me distraigo con entretenimientos mundanos como el ajedrez.
Como otros he pensado que si Dios tiene poder nos haria creer en El por obligacion, y que haria que su religion fuera la elegida por todos para salvarse.
Como otros he dudado al ver el mal en el mundo y la "pasividad" que parece tener...
Como otros he mirado el mundo como solo algo material que surgio por casualidad. O como algo inevitable (causalidad).

Cuando Dios interviene en la vida, normalmente lo hace como algo invisible, como los pensamientos, pero capaces de cambiar la conducta de las personas.

Cuando escribo a ratos soy consciente de que no se como vienen mis ideas al cerebro, y como estas llegan a mover mis dedos para escribirlas.

Cuando sabremos quien es el Dios Verdadero? Como reconocerlo? podemos plantear, creo que casi todos pensaremos que esto se vera al morir, y por que Dios se ha de esperar a que muera el cuerpo fisico? Por que es Espiritu y lo vemos con el espiritu? Espero respuestas en comentarios.

domingo, 26 de agosto de 2007

EL CORAZÓN DE LA SANDÍA

EL CORAZÓN DE LA SANDÍA

Cuando era chico, la sandía en Minnesota era una exquisitez. Un compañero de mi padre, Bernie, era un próspero mayorista de fruta y verduras que tenía un depósito en St. Paul.

Todos los veranos, cuando llegaban las primeras sandías, Bernie nos llamaba. Papá y yo íbamos al depósito de Bernie y tomábamos posiciones. Nos sentábamos en el borde del muelle, con los pies colgando, y nos inclinábamos, minimizando el volumen del jugo que estábamos a punto de derramarnos encima.

Bernie traía su machete, abría nuestra primera sandía, nos alcanzaba a ambos un gran pedazo y se sentaba junto a nosotros. Entonces enterrábamos la cara en la sandía, comíamos sólo el corazón - la parte más roja -, jugosa, firme, libre de semillas y perfecta - y tirábamos el resto.

Bernie era lo que mi padre consideraba un hombre rico. Siempre pensé que se debía a que era un hombre de negocios de mucho éxito. Años después, me di cuenta de que aquello que mi padre admiraba en la riqueza de Bernie era menos la sustancia que su aplicación. El sabía cuándo dejar de trabajar, reunirse con amigos y comer sólo el corazón de la sandía.

Lo que aprendí de Bernie es que ser rico es un estado de ánimo. Algunos de nosotros, al margen de cuánto dinero tengamos, "nunca" seremos lo bastante libres como para comer SÓLO EL CORAZÓN DE LA SANDÍA. Otros son ricos sin tener más que un cheque de sueldo por delante.

Si uno no se toma el tiempo para dejar que los pies cuelguen sobre el muelle y disfrutar de los pequeños placeres, su carrera probablemente será abrumadora.

Durante muchos años, me olvidé de esa lección que aprendí de chico en el muelle de carga. Estaba demasiado ocupado haciendo todo el dinero que podía.

Afortunadamente, la volví a aprender.

Hoy tengo tiempo para alegrarme con los éxitos de los demás y para disfrutar de cada día.

ESE ES EL CORAZÓN DE LA SANDÍA. He aprendido a arrojar el resto.

¡ Por fin soy rico !

~ Harvey Mackay ~

Gracias Juan Coronado!!

Amar y estar enamorado.

***Amar es muy distinto a estar enamorado. El amor y el enamoramiento son sentimientos casi opuestos en algunos sentidos. Amas a quien conoces y te enamoras de quien aún es un desconocido. El enamoramiento es emoción pasional, mientras que el amor es sentimiento apacible. El enamoramiento tiene mucho de virtual, el amor es mucho más real. El enamoramiento es efímero, transitorio, mientras que el amor tiende a ser duradero y estable. El amor tiene vocación de eterno, el enamoramiento se cree eterno mientras dura. Siento decirlo tan crudamente, pero el enamoramiento tiene algo de no fiable, de engañoso; mientras que el amor es pura verdad. La misma palabra castellana esconde la esencia: en-amor-miento. El enamoramiento se parece a los fuegos artificiales, explosivos, espectaculares, estruendosos y brillantes. El amor es, sin embargo, como una noche estrellada: silenciosa y serena. El enamoramiento suele ser la primera etapa en la relacion de pareja, y sólo a veces se pasa a la segunda fase....***

http://www.elmundo.es/yodonablogs/2005/12/14/miscircunstancias/1134551686.html

DONDE ESTA LA FE?

Si con la de un grano de mostaza se pueden mover montañas, debe haber muy poca, o quiza los ultimos cataclismos no son por causas naturales...
Yo es que no veo las montañas moviendose asi como asi por ahi, o sea que la fe si hay un poco no intentan con eso!

Tengo fe de que en cada persona hay un poco de Dios, un poco de la luz para ver y recibir. Cuando veo los subnormales o los locos no entiendo porque Dios quiere vivir en ellos, pero creo q alguna vez ellos tendran mas lucidez que yo.

Tengo fe de que este mundo esta construido por algo, que no es solo como algunos quieren hacernos creer surgido por casualidad tras el bing-bang, fruto de una evolucion. Veo algo divino en los acontecimientos. Y no se que mundo es mas importante, si este o el que empuja a este...

Despues de algunos textos copiados vuelvo a poner de mi cosecha.

El mismo argumento que de pequeño me atormentaba, hoy me da vida, mi libertad es algo en lo que no creia y por lo cual sufria, primero pensando que Dios nos marcaba un destino, y no podiamos elegir; en algún momento razonando que si solo somos materia, nada podemos hacer por cambiar las leyes físicas y químicas que mueven nuestros cuerpos y por tanto somos esclavos de los caprichos del átomo, o del electrón que gira en el.

Hace años que vi que a pesar de mis erradas decisiones cerebrales, mi vida seguía adelante mas o menos, incluso a veces mejor si no pensaba en lo que hacia. Por que?

Porque algo de destino en la vida debe haber. Jesucristo sabia bastantes de las cosas que le iban a pasar, e incluso anunciándolas se cumplieron.
Creo que no basta la rebeldía o la fe para evitar profecías de la Biblia.
Terremotos, maremotos, incendios, catástrofes por todo el mundo anuncian un futuro mejor para algunos.

viernes, 24 de agosto de 2007

"LA PEQUEÑA ALMA Y EL SOL"

"LA PEQUEÑA ALMA Y EL SOL"

HABIA UNA VEZ UNA pequeña Alma que dijo a Dios:

- ¡Ya se quien soy!

Y Dios le contesto:

- ¡Maravilloso! ¿Quieres eres?

La pequeña alma contestó a toda voz.

- ¡Soy la luz!

Dios sonrió ampliamente:

- Así es – exclamó - Tu eres la Luz.

La pequeña alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las almas del reino trataban de entender.

-¡Hurra! ¡Esto es fantástico¡

Pero poco después ya no le bastó con saber quien era. Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo que era. Así, la pequeña alma volvió a hablar con Dios (lo cual no es mala idea para todas las almas que quieren ser Quienes Son realmente), para comunicarle sus ideas:

-¡Hola, Dios! Ahora que ya se quien soy, ¿es bueno serlo?

Dios respondió:

-¿Quieres decir que deseas ser Quien Ya Eres?

-Pues... veras. Una cosa es saber Quien soy, y otra muy distinta es serlo realmente. Quiero sentir como es ser la luz.

-Pero si ya eres la luz -Repitió Dios, sonriendo otra vez-.

-¡Si, pero quiero saber como se siente serlo! -exclamo la pequeña alma.


-Creo que debí imaginármelo -repuso Dios, riendo-, Tu siempre has sido la más aventurera- y, tras un instante, la expresión de Dios cambió- Pero hay una cuestión...

-¿Que es? pregunto la almita.

-...Que no existe otra cosa además de la luz. No creé otra cosa que lo que tú misma eres. Así, no hay un modo sencillo para que experimentes Quien eres, puesto que no hay nada que no seas.

-¿Como?- repuso la Pequeña Alma inocente, estaba un poco confundida.

-Piénsalo de este modo. Eres como una vela en el sol. Ya estas allá, junto con millones y millones de otras velas que forman el sol.
Y el sol no podría serlo sin ti, porque le faltaría una de sus velas, y así no podría brillar tanto. Pero saber que eres la luz estando dentro de la luz... ese es el problema.

-Tu eres Dios, ¡ya se te ocurrirá algo!

Dios volvió a sonreír:

-Ya pensé en algo. Puesto que no puedes sentirte la Luz al estar en ella, te rodeare de oscuridad.

-¿Qué es la oscuridad?

-Es aquello que tú no eres.

-¿Tendré miedo de la oscuridad?- gimió la almita.

-Solo si así lo quieres- respondió Dios- A decir verdad, no hay nada que temer, a menos que así lo decidas. Nosotros inventamos todo eso. Fingimos.

-¡Ah!- exclamo la pequeña alma, que ya se estaba sintiendo mejor.

Entonces Dios explico que, para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto.

-Ese es un gran don, porque sin el no podrías conocer como es todo lo demás. No podrías saber que es lo Caliente sin lo frío, el Arriba sin el Abajo, lo Rápido sin lo lento. No podrías saber que es la izquierda sin la derecha, el Acá sin el Allá, el Ahora sin el Después. "Y así - concluyo Dios -, al verte envuelta en la oscuridad, no cierres el puño ni alces la voz para maldecirla.

"Mas bien, sé Luz entre las tinieblas,y no te enojes por ello. De ese modo sabrás Quien Eres Realmente, y también los demás, lo sabrán.

Permite que tu luz brille para que todos sepan que eres alguien muy especial.

-¿Quieres decir que esta bien que los demás sepan que soy alguien muy especial?- inquirió la Pequeña Alma.

-¡Por supuesto!- rió Dios- ¡Esta muy bien! Pero recuerda que “especial” no quiere decir “mejor”.¡ Todos son especiales, cada uno a su modo! Pero hay muchos que no lo recuerdan. Entenderán que esta bien que sean especiales solo cuando tu mismo sepas que esta bien ser especial.

- ¡Fantástico! - exclamo la almita, quien bailaba, reía y daba saltos de felicidad.- ¡Puedo ser todo lo especial que quiera!

- Si, y puedes serlo a partir de ahora mismo - agrego Dios, quien bailaba y saltaba y reía con la pequeña Alma.- ¿Que parte de lo especial quieres ser?

- ¿Qué parte de lo especial? No te entiendo.

- Veras... - le explicó Dios- : ser la Luz es ser especial, y eso esta hecho de muchas partes. Ser generoso es ser especial. Ser amable es ser especial. Ser creativo es ser especial. Ser paciente es ser especial. ¿Se te ocurren otros modos de ser especial? La pequeña Alma quedo en silencio por un instante:

- ¡Se me ocurren muchas formas de ser especial! - Exclamó luego - Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir. Y ser amistoso también es ser especial. ¡Ser considerado con los demás es ser especial!

- ¡Así es! - concordó Dios. - Y tu puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.

- ¡Ya se lo que quiero ser! - anuncio la Pequeña Alma, muy emocionada. - Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?

- Oh, si - aseguro Dios - Eso es muy especial.

- Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mi misma de ese modo.

- Bien - dijo Dios - Pero hay algo que debes saber. - La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse. Parecía que siempre había complicaciones -

- ¿De que se trata? - suspiró.

- No hay nadie a quien perdonar.

-¿Nadie? - la Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.

-¡Nadie! - repitió Dios - Todo cuanto hice es perfecto. No hay una sola alma en toda la creación que sea menos perfecta que tu. Mira a tu alrededor.

Entonces la Pequeña Alma se dio cuenta de que se había reunido una gran multitud. De todo largo y ancho, de todos los rincones del Reino, habían venido almas, porque se había corrido la voz de que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios, y todos querían oír lo que decían. Viendo a las incontables almas reunidas, la almita tuvo que coincidir: nadie parecía ser menos maravilloso, menos magnifico o menos perfecto que ella misma. Tal era el esplendor de las almas reunidas y tan brillante era su Luz, que la Pequeña Alma apenas podía sostener su mirada.

-¿A quien perdonar entonces? - pregunto Dios.

-¡Oh, creo que esto será muy aburrido!. - Gruño la almita - . Quería experimentarme como El Que Perdona. Quería saber como es esa parte de lo especial.

Y, así, supo como es estar triste. Pero entonces un Alma amistosa salió de entre la multitud:

- No te preocupes Pequeña - le dijo- Yo te ayudaré.

-¿De verdad? - replicó, con el rostro iluminado - ¿Pero que puedes hacer?

- Puedo darte a alguien para que lo perdones.

-¿Puedes?

- ¡Desde luego! - canturreo el Alma amistosa - Puedo ir a tu siguiente vida y hacer algo para que lo perdones.

- Pero... ¿Por que habrías de hacerlo? - preguntó la Pequeña Alma---. ¡Tú que eres un Ser de tan absoluta perfección! Tú que vibras con gran rapidez creando una luz tan brillante que apenas puedo verla! ¿Que podría hacer que frenaras tu vibración hasta que tu luz se hiciera oscura y densa? ¿Que podrías hacer tú, que eres tan ligera como para bailar en las estrellas y desplazarte por el Reino a la velocidad del pensamiento, entraras a mi vida y te volvieras pesada como para hacer una cosa tan mala?

- Es muy fácil - repuso el Alma Amistosa- Lo haría porque te amo.

A la Pequeña Alma le sorprendió la respuesta.

- No te asombres - le dijo el Alma Amistosa - Tu hiciste lo mismo por mi. ¿No lo recuerdas? Hemos bailado juntas muchas veces, por eones y eras. Durante todos los tiempos y en muchos lugares hemos jugado juntas. Simplemente no lo recuerdas, Ambas hemos sido todas las cosas. Ya fuimos el Arriba y el Abajo, la Izquierda y la Derecha. Fuimos el Acá y el Allá, el Ahora y el Después, Fuimos lo Masculino y lo Femenino, lo Bueno y lo Malo. Tú y yo Fuimos la victima y el villano.

-Así, nos hemos reunido muchas veces – continuó - la una dando a la otra la oportunidad exacta y perfecta para expresar y experimentar Quienes Somos Realmente.

De ese modo - añadió el Alma Amistosa - llegaré a tu próxima vida y seré el "malo". Haré algo realmente terrible, y entonces podrás experimentarte como El Que Perdona.

-¿Que harás? - preguntó la Pequeña Alma, un poco nerviosa - ¿Que puede ser tan terrible?

- Oh, ya pensaremos en algo - replicó el Alma amistosa, con un guiño. Segundos después, pareció tornarse muy seria y murmuro:

- Tienes razón en algo.

-¿En que? - quiso saber la almita.

- Tendré que frenar mi vibración y hacerme muy pesada para hacer ese algo no tan bueno, Fingiré que soy alguien muy distinto a quien realmente soy. Por eso te pediré un favor a cambio.

- ¡Si, lo que quieras - exclamó la Pequeña Alma y comenzó a cantar y bailar - Podré perdonar, podré perdonar!

Pero noto que el Alma Amistosa seguía muy callada.

-¿Que quieres? - le pregunto- ¿Que puedo hacer por ti? ¡Eres todo un ángel por estar dispuesta a hacer tal cosa por mi!

- ¡Claro que el Alma Amistosa es un ángel! - interrumpió Dios- ¡Todos lo son! Siempre recuerda eso: que sólo Ángeles os envío.

Y así, la Pequeña Alma quiso mas que nunca satisfacer la petición del Alma amistosa:

- ¿Que puedo hacer por ti? - volvió a preguntar.

- En el momento que te golpee y te despedace - repuso el Alma Amistosa - Cuando te hago lo peor que pudieras imaginarte, en ese mismo instante...

- ¿Que? - interrumpió la Pequeña Alma - ¿Que...?

El Alma amistosa esta aun mas seria:

- Recuerda quien soy realmente.

-¡Si, así será! - exclamó el Alma Inocente - ¡Te lo prometo! Siempre te recordare tal y como te veo aquí y ahora.

- Muy bien - repuso el Alma Amistosa - porque pondré tanto empeño en fingir, que olvidare quien soy. Y si tu no me recuerdas como soy realmente, no podré acordarme durante mucho tiempo. Y si olvido quien soy, incluso tu olvidaras Quien Eres, y las dos estaremos perdidas. Entonces necesitaremos que venga otra alma para que nos recuerde a Ambas Quienes Somos.

- ¡No, no será así! - prometió otra vez la Pequeña alma - ¡Te recordaré! Y te agradeceré por darme ese don, la oportunidad de experimentarme como Quien Soy.

Así acordaron, y La Pequeña Alma fue hacia una nueva vida, emocionada por ser la Luz, que era muy especial, y por ser esa parte de lo especial que se llama Perdonar. Y esperó ansiosamente poder experimentarse como Perdón y agradecer lo que hiciera la otra alma para que fuera posible. En todo momento de esta vida, cada vez que apareció en escena una nueva alma, ya fuera que trajese felicidad o pesar ( y especialmente si traía pesar), la Pequeña Alma pensó en lo que Dios le dijo:

"Siempre recuerda que no os envío mas que Ángeles"

Fin

miércoles, 15 de agosto de 2007

LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

Una noche yo había trabajado mucho ayudando a una madre en su parto; pero a pesar de todo lo que hicimos, murió dejándonos un bebé prematuro y una hija de dos años.

Nos iba a resultar difícil mantener el bebé con vida porque no teníamos incubadora (¡no había electricidad para hacerla funcionar!), ni facilidades especiales para alimentarlo

Aunque vivíamos en el ecuador africano, las noches frecuentemente eran frías y con vientos traicioneros. Una estudiante de partera fue a buscar una cuna que teníamos para tales bebés, y la manta de lana con la que lo arroparíamos.

Otra fue a llenar la bolsa de agua caliente. Volvió enseguida diciéndome irritada que al llenar la bolsa, había reventado. La goma se deteriora fácilmente en el clima tropical. "¡Y era la última bolsa que nos quedaba!", exclamó, y no hay farmacias en los senderos del bosque".

"Muy bien", dije, "pongan al bebé lo más cerca posible del fuego y duerman entre él y el viento para protegerlo de éste. Su trabajo es mantener al bebé abrigado".

Al mediodía siguiente, como hago muchas veces, fui a orar con los niños del orfanato que se querían reunir conmigo. Les hice a los niños varias sugerencias de motivos para orar y les conté lo del bebé prematuro.

Les dije el problema que teníamos para mantenerlo abrigado y les mencioné que se había roto la bolsa de agua caliente y el bebé se podía morir fácilmente si tomaba frío. También les dije que su hermanita de dos años estaba llorando porque su mamá había muerto.

Durante el tiempo de oración, Ruth, una niña de 10 años oró con la acostumbrada seguridad consciente de los niños africanos:

"Por favor Dios", oró, "mándanos una bolsa de agua caliente. Mañana no servirá porque el bebé ya estará muerto. Por eso, Dios, mándala esta tarde".

Mientras yo contenía el aliento por la audacia de su oración la niña agregó:

"Y mientras te encargas de ello, ¿podrías mandar una muñeca para la pequeña, y así pueda ver que Tú le amas realmente?"

Frecuentemente las oraciones de los chicos me ponen en evidencia. ¿Podría decir honestamente "Amén" a esa oración? No creía que Dios pudiese hacerlo.

Sí, claro, sé que Él puede hacer cualquier cosa. Pero hay límites, ¿no? Y yo tenía algunos grandes "peros".

La única forma en la que Dios podía contestar esta oración en particular, era enviándome un paquete de mi tierra natal. Había ya estado en África casi cuatro años y nunca jamás recibí un paquete de mi casa.

De todas maneras, si alguien llegara a mandar alguno, ¿quién iba a poner una bolsa de agua caliente?

A media tarde cuando estaba enseñando en la escuela de enfermeras, me avisaron que había llegado un auto en la puerta de mi casa. Cuando llegué el auto ya se había ido, pero en la puerta había un enorme paquete de once kilos. Se me llenaron los ojos de lágrimas.

Por supuesto no iba abrir el paquete yo sola, así que invité a los chicos del orfanato a que juntos lo abriéramos.

La emoción iba en aumento. Treinta o cuarenta pares de ojos estaban enfocados en la gran caja.

Había vendas para los pacientes del leprosario y los chicos un poco aburridos. Luego saqué una caja con pasas de uvas variadas, lo que serviría para hacer una buena tanda de panecitos el fin de semana.

Volví a meter la mano y sentí... ¿sería posible? La agarré y la saqué... ¡Sí, era una bolsa de agua caliente nueva!

Lloré... Yo no le había pedido a Dios que mandase una bolsa de agua caliente, ni siquiera creía que Él podía hacerlo. Ruth estaba sentada en la primera fila, y se abalanzó gritando:

"¡Si Dios mandó la bolsa, también tuvo que mandar la muñeca!"

Escarbé el fondo de la caja y saqué una hermosa muñequita. A Ruth le brillaban los ojos.

Ella nunca había dudado. Me miró y dijo: "¿Puedo ir contigo a entregarle la muñeca a la niñita para que sepa que Dios la ama en verdad?

Ese paquete había estado en camino por cinco meses. La había preparado mi antigua profesora de religión, quien había escuchado y obedecido la voz de Dios que la impulsó a mandarme la bolsa de agua caliente, a pesar de estar en el ecuador africano.

Y una de las niñas había puesto una muñequita para alguna niñita africana cinco meses antes en respuesta a la oración de fe de una niña de diez años que la había pedido para esa misma tarde.

Esto nos habla de la fuerza que tiene la oración que se hace con fe y confianza.

Enviado por Lic. Graciela E. Prepelitchi